Lo que pasó en la semana del 4 de septiembre


Alberto Castillo - Los 100 barrios porteños
Rubén Juarez - Los cosos de al lao (Marcos Larrosa y José Canet)
Osvaldo Fresedo - Negra María (voz Carlos Roldan)
Carlos Cáceres - Murga argentina
David Martienz – Libertango (de Astor Piazzolla)

Sabores Clandestinos (Ciudad de Buenos Aires)

Es imposible hablar de la gastronomía porteña como símbolo de la cocina nacional –ni siquiera de la americana- debido a que Buenos Aires cuenta con el aporte casi exclusivo del arte culinario de Italia, España y Francia. Cuyas culturas, a su vez, poseen influencias africanas, árabes y normandas, entre otras. Así y todo, las provincias realizaron un gran aporte, como por ejemplo en la elaboración de empanadas, alfajores y carnes.
Debido a la globalización y la gran afluencia de la clase media porteña en la década del ’90 a diferentes regiones del mundo, las costumbres se fueron ampliando. Uno de los grandes ejemplos es el sushi que, si bien no es una comida diaria en las mesas porteñas, éste integra la dieta de una buena parte de las clases pudientes y dominantes de la capital argentina.
Al ser Buenos Aires una ciudad cosmopolita, habitan en ella restaurantes con recetas originarias de distintas partes del mundo: los locales de cocina peruana están a la vanguardia, al igual que los italianos, españoles y mexicanos. También existen lugares para comer comida india, rusa, colombiana y cubana, entre otros.
Entre las principales comidas y elaboraciones de esta ciudad portuaria están los helados, a nivel de los mejores del mundo; las carnes a la parrilla; las pastas con estofado de carne y tomate, y un particular modo de comer pizza, no sólo por los acompañamientos que suelen utilizarse, si no que también debido al grosor de la masa, que suele llegar a veces hasta los cuatro centímetros de espesor.
Existen decenas de pizzerías dentro de la ciudad y en sus alrededores. En ninguna otra parte del país, ni probablemente del mundo, suele comerse la pizza con semejantes cantidades de queso mozzarella y aceite, acompañada con fainá y vino moscato. Entre los sabores tradicionales se pueden encontrar la clásica grande de mozzarella, la especial de jamón y morrones, la de anchoa, la de cancha y la fugazzeta. Esta última a base de cebolla, rellena en este caso de algún queso cremoso. Los porteños solemos comer esta delicia de parado, rodeados de desconocidos y a cualquier hora, como así también compartiendo buenos momentos con amigos y familiares.
Hay quienes aseguran que la fainá deriva del pan de faina portugués. Otros, aseguran que su origen está en la “farinata” Italiana, que en dialecto genovés se pronuncia fainá. Este producto a base de harina de garbanzos, aceite, yemas y pimienta es muy tradicional también en la cocina montevideana, de donde se afirma que llegó a estas tierras. En Marruecos, la cultura sefardí suele preparar algo parecido con el nombre de “calentita” y en Francia, se la denomina “socca”.

Para elaborar la fainá
Ingredientes:

- 200 grs. de harina de garbanzos;
- 3 cucharadas de aceite;
- 2 yemas;
- 600 cc de agua;
- Sal y abundante pimienta.

Preparación:

1) En un bol mezclar el harina y la sal. Incorporar el agua batiendo continuamente, luego el aceite y las yemas. Dejar descansar 3 horas para que repose.
2) Untar con aceite una placa grande de verter la mezcla y distribuir de forma pareja. No debe quedar mucho espesor.
3) Cocinar a temperatura moderada en horno caliente hasta que coagule la mezcla y quede dorada.
Se puede agregar a la mezcla cebolla o queso para darle un toque particular.

Casos y Letras: Oliverio Girondo

Por M. EmiliaSganga

Desde esta ruta, la porteña, nos proponemos un viaje por la Ciudad de Buenos Aires, y desde allí lo poético nos abre un camino para transitarla. Los primeros años del siglo XX, trajeron consigo la formación de esta ciudad cosmopolita, marcada por idas y vueltas, por esos raros peinados nuevos, que poco a poco vienen llegando de otros territorios.
Parte de las llamadas vanguardias artísticas llegan a la ciudad de la mano de escritores y artistas que tuvieron la posibilidad de viajar y recorrer territorios europeos, donde estas nuevas corrientes estéticas y filosóficas proponen rupturas.
El escritor y artista plástico Oliverio Girondo, fue de los nombres que fácilmente podemos señalar dentro de estas nuevas propuestas desarrolladas en Buenos Aires.
Su nombre completo fue Octavio José Oliverio Girondo, y nació el 17 de agosto de 1890 en la casa familiar de la calle Lavalle, que luego fue demolida en pos de la construcción de la Avenida 9 de Julio (dato que no es menor al tomar conciencia de cómo el territorio urbano se iba extendiendo). Hijo de Juan Girondo Aramburu y Josefa Uriburu Arenales, fue el menor de siete hermanos. Una familia adinerada a la que pertenecen dos presidentes de la República Argentina: José Evaristo Uriburu (tío de Oliverio) y el general golpista José Félix Uriburu (su primo).
A sus diez años, Oliverio realiza su primer viaje a Europa, hecho que se le volverá costumbre con el correr de los años. Los estudios secundarios los realizó en colegios de Londres y de las cercanías de París y al regresar a Bs. As decide comenzar la carrera de Derecho, con la condición que su familia le costeara un viaje a Europa por año.
Hacia fines de 1915, estrena la obra teatral La madrastra, escrita en colaboración con Zapata Quesada, que fue duramente criticada por la prensa y el público. A sus 26 años Girondo termina sus estudios en derecho, pero nunca ejercerá tal profesión. Sus viajes por Europa, África y América serán cada vez más frecuentes, y en cada uno de ellos se pondrá en contacto con artistas y trabajará junto a ellos. Es así como para 1917, se convierte en corresponsal de arte de la revista argentina Caras y Caretas, desde Europa. Por estos años comienza a meterse de lleno en la escritura poética, y así en 1922 publicará Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, que contará con ilustraciones propias. En esta obra como Calcomanías (1925), Girondo realiza un recorrido por las formas más concretas, en su descripción instaura un diálogo con lo inmediato, dándole mayor relevancia a la experiencia de los sentidos al diálogo entre su cuerpo y las cosas que lo rodean. En relación a este trabajo el autor dirá: “Mirar con nuestros propios ojos actuales el espectáculo cotidiano. Ver lo que hay de emocionante, de patético, de inédito, de grotesco en unos guantes, en un farol, y que farol o guantes si lo deseamos transporten nuestra arbitrariedad con el confort de un trasatlántico”. En 1924 participó en la fundación de la revista porteña Martín Fierro, una publicación que abrirá el paso a nuevas estéticas artísticas, donde trabajará en conjunto con Jorge Luis Borges (hasta fines de 1927).
En los poemas de Girondo se encuentran variadas tensiones que se irán desarrollando, sobre todo en su publicación de poemas Espantapájaros (1932), donde la tensión construye un nuevo plano, y el deseo se hace presente como ausencia perfecta. Es en esta obra una propuesta enmarcada en lo lúdico y lo grotesco. El humor se hace presente como artificio retórico para destruir los anquilosados modelos poéticos, dando por sentado que todo lo que existe debe ser destruido por el solo hecho de estar, y desde allí construye lo insólito como punto de referencia de su poesía. Es en este libro donde el carácter fragmentario de su escritura, se convierte en una unidad de sentido, un lenguaje hecho de a pedazos y acumulaciones.
Luego aparecerá Interlunio (1937), su única obra de ficción en prosa. Aquí también aparece el deseo como núcleo de sentido y junto a Espantapájaros girará en torno a una propuesta que privilegia su amor a la contradicción, al exceso, a la trasgresión y a la metamorfosis, una especie de filosofía de vida guiada por el deseo de dinamitar las endebles seguridades del hombre en sociedad.
Luego vendrán publicaciones como Persuasión de los días (1942) y luego En la Masmédula (1954) que originariamente tendrá 16 poemas, a los que en nuevas ediciones sumará nuevos escritos. Estos dos últimos títulos forman un eje elaborado por lo metafísico, la pregunta, lo trágico y el vació. Algunos de los poemas de En la Masmédula serán grabados por Girondo en un disco editado en 1960. Un año después sufrirá un accidente que le traerá intensos problemas físicos hasta sus últimos días. Muere el 24 de enero de 1967.

Lo que pasó en la semana del 28 de Agosto

1- KIMI DJABATÉ Djalia
2- MARIMBA NANDAYAPA La petrona
3- MARIMBA USULA El mondonguero
4- GRUPO BAHIA TRIO El currulao que me llama
5- SOCAVÓN La memoria de Justino

SANTIAGO MICHAEL en vivo (Marimba de Arco de Nicaragua y Balafón de Senegal y Burkina Faso)

Bahía trío

Por Magali Schwartzman

El grupo surgió en Cali, Colombia en 1992 de la mano de Hugo Candelario González con diez integrantes, dando a conocer diferentes estilos musicales como currulao, porro chocoano, bunde, juga y andareles, entre otros. Se inician tocando en fiestas, universidades y algunos eventos que abrieron sus puertas en el mundo artístico. Pero ese mismo año participaron en el Festival del Currulao en Buenaventura, dándose a conocer entre los músicos de la región.
Este conjunto representa la música marimba del sur del Pacífico colombiano, sin embargo, en su repertorio también incluyen canciones chocoanas representando la música del Litoral en general. Se autodefinen como un grupo de fusión al tener en cuenta los distintos instrumentos que se tocan como marimba, cununo, congas, guasá, bombo, guitarra y bajo eléctricos, piano, batería, trompeta, trombón, saxo alto, saxo tenor y saxo soprano.
El grupo está integrado por Hugo Candelario González Sevillano (director, marimba de chonta y saxo soprano), Jafet Andrade Mosquera (bombo) y Oscar Freddy Colorado Cervantes (cununos).
En diciembre del ’92 fueron invitados a la celebración de los 45 años del Instituto Popular de Cultura de Cali, Colombia (I.P.C.).
En 1994, el grupo realiza una gira de Conciertos Didácticos por Colombia en los Comfandi de Pereira, Manizales, Armenia, Tulúa y Cali. Un año después, se hacen presentes en el Festival de Verano de Escocia e Inglaterra, y tiempo más tarde participaron junto a Toto La Momposina en un evento llamado ‘Los colores de Colombia’.
En 1997 se crea el Festival del Pacífico Colombiano Petronio Álvarez, y el Grupo Bahía es ganador a Mejor Conjunto, Mejor Marimbero y Mejor Canción Inédita, lugar que volverá a ocupar en el ’98 en dicho festival.
Durante ese año, Bahía saca su primer cd llamado “Con el corazón cerca de las raíces” que lo llevará a una gira por Portugal para participar en ‘Expo Lisboa’.
Un año más tarde se presenta en el "Folk and Roots Festival" en Chicago, Estados Unidos, y regresan a Colombia para tocar en el III Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez.
En el 2000, Bahía es invitado al concierto ‘La Sinfónica en Salsa de Currulao’, con la Orquesta Sinfónica del Valle, luego viajaran hasta Alemania para participar en el ExpoHannover 2000.
Durante abril de 2001, sacan al mercado su segunda producción denominada “Cantaré”.
Algunos de los músicos de Bahía adquirieron su conocimiento en la tradición musical de Guapi o en el ambiente salsero caleño. Además conservan elementos étnicos y culturales que se extienden en su tradición musical.
En 2002 viajaron a Caracas, Venezuela, para participar en el Encuentro Cultural Orishas en el Poliedro.
El Grupo Bahía participó en el Festival Músicas y Danzas del Mundo realizado en Bogotá D.C. Colombia, más tarde grabaron un sencillo llamado “Un Son Pa'Cali”.
Tres años después, el grupo estuvo en V Festival Internacional de Marimbistas en Tuxtla Gutiérrez en Chiapas. México.
El grupo Bahía lanzó su cuarto disco “Pura Chonta”, este álbum fue declarado como el mejor disco de música colombiana 2005 por la Revista Semana de Colombia.
Actualmente el conjunto se presentará en dos Festivales de Música en Roma-Italia y Valencia-España y hará parte de la Celebración del Bicentenario de la Independencia de Colombia que conmemoran las Embajadas de Amsterdam (Países Bajos), Oslo (Noruega) y Lisboa (Portugal).
Bahía Trío canta a la vida, entonan ilusiones, son los encargados de preservar la riqueza de la historia y crear otras nuevas.


Casos y Letras: Mary Grueso Romero

Por M. Emilia Sganga
Desde su poesía nos lleva a sumergirnos en un hermoso trabajo sobre la oralidad, lo corporal, lo rítmico y a preguntarnos por la herencia cultural. Aquello que muchos creen hoy perdido y obsoleto, se mantiene y reconstruye en la obra poética de Mary Grueso Romero.
Esta artista colombiana nacida en 1952 en Guapí, Cauca, nos cuenta su historia y la de su comunidad en cada una de sus palabras. Sin embargo no lo hace intentando reproducir fórmulas eruditas sino, por el contrario, moldea su obra desde los cantos, bailes, rituales y creencias de su comunidad y siempre enmarcada en la identificación de su afrodescendencia. La historia no es algo lejano y pasado para Mary Romero, sino que la convierte en su propio presente, trayendo en cada verso el recuerdo de sus abuelos que fueron esclavos. Ella nos cuenta su historia en cada poesía, sabiendo que ya no es solo suya sino que en ese mismo acto se convierte en una obra de memoria colectiva (y no por ello pasada).
Su primer acercamiento a la escritura fue desde la docencia, a sus 28 años se recibe de maestra bachiller y desde entonces se dedica a la poesía. En el año 1999 obtendrá su licenciatura en español y literatura, para luego realizar algunas especializaciones en lúdica y recreación para el desarrollo cultural y social.
Desde mediados de los ´90 su poesía se convierte en una de las voces más fuertes del Pacífico colombiano. Algunos de sus libros publicados son El otro yo que sí soy yo, poemas de amor y mar (1997), El mar y tú, poesía afrocolombiana (2003), Del baúl a la escuela, antología literaria infantil (2003), Negra soy (2008).
Sus letras rescatan la oralidad en la realización de juegos fonéticos y lingüísticos que caracterizan a las voces populares de la región, nutriéndose de ancestrales tradiciones, del paisaje y, sobre todo, de la conciencia de ser una mujer negra descendiente de esclavos. Su obra está atravesada por tensiones como la alegría y el dolor, el humor y la tragedia para dar cuenta en ese recorrido de conflictos y cotidianeidades modelando el valor testimonial de su poesía. En sus versos el ritmo y la musicalidad de las palabras cobran relevancia, el cuerpo entra en lo escrito y se convierte en protagonista. Así es como Mary Romero afirma que “ha visto que sólo las chirimías, el cununo, la marimba y el guasá, hacen que le hombre de mi raza se olvide se desamparo milenario, para entregarse al placer de bailar una Jota, una Juga o un Curralao viejo. Ese otro que sí soy yo fustiga fuertemente su pluma contra el papel, como único medio de desahogar su impotencia”.
Así lo poético se convierte en lucha, en memoria, en espejo y en baile. Su poesía se teje con la vida cotidiana del Pacifico colombiano, lo retrata, lo reconstruye y junto con el folklore y el bullicio pueblerino va formándose su obra, como una forma de evitar el olvido de sus raíces que se permean en cada uno de sus versos convirtiendo al cuerpo en protagonista de la palabra.


SI DIOS HUBIESE NACIDO AQUÍ - Mary Romero
Si Dios hubiese nacido aquí
Sería un pescador,
Cogería chontaduro
Y tomaría borojó.
María sería una negra
Requete-gordita como yo
Que sobre la cabeza
Llevaría un platón
Llenecito de pescado
Ofreciéndolo a toda voz
Recorriendo las calles
Por toda la población:
“Llevo pescao fresquito
Con leche y sin estropiá;
El pargo pa´come frito,
Y el ñato pa´sancochá,
Canchimala par tapao
Y er pollo pa´sura”.

Si Dios hubiese nacido aquí,
Aquí en el Litoral,
Sería un agricultor
Que cogería cocos en el palmar
Con un cuerpo musculoso
Como un negro de El Piñal,
Con una piel azabache
Y unos dientes de marfil,
Con el pelito apretado
Como si fuera chacarrás.
En la llanura del Pacífico
Tumbaría natos y manglar
Que convertiría en polines
Pa´los rieles descansar,
Y sacaría cangrejos
De las cuevas del barrial.

Si Dios hubiese nacido aquí,
Aquí en el Litoral,
Sentiría hervir la sangre
Al sonido del tambor.
Bailaría currulao con marimba y guasá,
Tomaría biche en la fiesta patronal,
Sentiría en carne propia
La falta de equidad
Por ser negro,
Por ser pobre,
Y
por ser del litoral.

NAUFRAGIO DE TAMBORES – Mary Romero

En mi sangre de mujer negra
Hay tambores que sollozan
Con rumor de litorales,
Naufragio de marimba
En los esteros de la manglaria.

Oigo sonar el guasá
Con sonidos incitantes,
Y siento un clamor en el cuerpo
Que me recorre hasta el alma
Cuando me llaman de adentro,
De las profundas entrañas,
Los gritos de mis ancestros
Formando tempestades
En mi corazón y en mi sangre.

Entonces se encienden hogueras
En mi ánfora pagana
Y me muevo como palmera
Cuando el viento la reclama.

Son tambores navegantes
Desde los estuarios de África
Que navegan en la orilla oscura de mi carne

Sabores Clandestinos (Senegal)

Es probable que la gastronomía senegalesa sea la principal y más rica de toda el África negra debido a los grandes movimientos étnicos que poblaron la región, la colonización francesa y los diversos sabores y aromas. También, la amabilidad a la hora de comer es una constante: se dice que es el país de la “teranga”, el país de la hospitalidad.
Vale señalar que el perfume a maní tostado es sinónimo de Senegal: el mafé es el cultivo principal de estas tierras. Los cereales, como en casi todo el continente, están a la vanguardia de la alimentación: el arroz “roto”, de sabor particular, textura pastosa y almidonada, es el principal ingrediente de la mayoría de las recetas. Lógicamente, el trigo y el mijo también son parte de esta la cocina senegalesa.
Gracias a la limitación con el océano Atlántico, el pescado junto con una variedad importante de mariscos como los camarones, las langostas, las ostras y las centollas, toman gran protagonismo en la dieta nacional. El tieboudiene, que en la lengua wolof significa “arroz con pescado”, es una muestra de que, si bien la receta exige también distintos vegetales, la fauna marítima y el arroz resultan fundamentales para la nutrición del pueblo senegalés.
Las carnes son utilizadas con menos frecuencia. Si bien el pollo es tal vez el elemento cárnico más incorporado, no quedan afuera los cortes vacunos y de cordero. Debido a la gran cantidad de musulmanes que pueblan este país costero, el cerdo es un producto poco incluido en las elaboraciones. También, la mayoría islamista provoca el rechazo de ciertas opulencias como por ejemplo el aceite, de ahí que la cocina senegalesa obtenga poco contenido de grasas. Los oleos más utilizados son los de maní y de palma. No obstante, en la región del bajo Casamance, son tradicionales los platos a base de cochinillo. Las carnes de caza, principalmente el facóquero, mamífero similar al jabalí, de poco menos de un metro de altura, se emplean sólo en los alrededores de las sabanas. Los escabeches elaborados con limón son una buena y tradicional manera de conservar los alimentos.
Entre las bebidas se destacan el bissap, de color violáceo a base de agua y hojas de hibiscus, el vino de palma y la cerveza de mijo, a pesar de la mayoría musulmana. Las frutas tropicales como el mango, la guayaba, el nététou, el tamarindo, el ditákh y las bayas aportan jugos exóticos y vitamínicos que enriquecen la dieta senegalesa. El buille, a base de leche, azúcar y baobab, o pan de mono, árbol nacional de Senegal. Las infusiones como el té (ataya en wolof) amargo y el café picante no quedan de lado en las costumbres en el occidente africano.
Para elaborar el pollo yassa, un tradicional escabeche senegalés:
- 1 pollo troceado
- Jugo de limón
- Mostaza
- Ají o chile molido
- Cebollas picadas
- Ajo picado
- Laurel
- Caldo
- Aceite de oliva
- Sal y pimienta.
Elaboración:
Mezclar el jugo de dos limones con una cucharadita de mostaza, ají molido, sal y pimienta para macerar los trozos de pollo durante toda la noche dentro de la heladera.
Cocinar el pollo en horno durante media hora.
En un sartén dorar la cebolla con el ajo. Incorporar el pollo horneado y un poco más de jugo de limón, mostaza y ají molido. Tapar con caldo y agregar el laurel.
Cocinar durante ¾ de hora y servir sobre un arroz blanco.



Lo que pasó en la semana del 21 de Agosto

Staff Benda Bilili

Por Magali Schwartzman

Es una banda de músicos callejeros del Congo, viven en las cercanías del antiguo zoológico de Kinshasa. La música que hacen abarca desde el tradicional soukous congoleño y rumba grooves, al reggae y la vieja escuela de rhythm and blues.
El grupo está compuesto por cuatro cantantes con discapacidad, ya que en su juventud sufrieron de poliomielitis. Los acompaña una base rítmica formada por ex sheges (niños de la calle) que fueron apadrinados por los miembros más antiguos de la banda.
El grupo fue formado por Ricky Lickabu, Coco Ngambali junto a otras víctimas de la polio como Theo Nsituvuidi, Kabose Kabamba, Djunana Tanga, como otros músicos de la capital de la República Democrática del Congo se negaban a tocar con ellos, debieron unirse en el 2004, debido a la experiencia compartida de la discapacidad y la discriminación.
En la actualidad el grupo cree que la discapacidad no está en el cuerpo sino en la mente, con esta idea entusiasman al público en todo el mundo. Luego de varios años de lucha, han ganado el premio al artista del año del Womex (Festival de Músicas del Mundo) en el 2009, luego de haber lanzado su primer disco llamado “Très Très Fort”, las canciones fueron grabadas al aire libre cerca de los alrededores del zoo. Este disco logró que estén en una larga gira por el norte de Europa, entre ellos, el Reino Unido. El disco tiene canciones como ‘Polio’, que pide a los padres que vacunen a sus hijos, ‘Tonkara’ que transmite decepción, en ‘Moto Moindo’ y ‘Marguerite’, Roger Landu, el integrante más joven de Benda, deja escapar sonidos de un instrumento de su propia invención llamado satonge, hecho de una lata de leche en polvo, el marco de una cesta de pescado y un alambre eléctrico.
Tal es el éxito de la banda que Renaud Barret (cineasta francés) y Florent de la Tullaye realizaron un documental sobre el grupo durante su progreso llamado “Benda Bilili!”, la cual ha sido seleccionada por la Quinzaine des Réalisateurs en la edición 2010 del Festival de Cine de Cannes.
El grupo, es la voz de los sin voz en el Congo, su profunda crítica social ha cautivado a las multitudes, sus letras expresan frustraciones y muestran los contundentes problemas del Congo. Staff Benda Bilili se traduce a “mirar más allá de las apariencias”. 

Instrumentos Clandestinos (La tabla de lavar)

Por Mario Efrón

Esta mañana salí a dar una vuelta por el barrio. El solcito me daba en la cara, en la mano llevaba una rama que encontré tirada en la puerta de mi casa. Casi sin darme cuenta, sin siquiera proponérmelo, acerqué la rama a la reja de una casa. Mientras avanzaba paso a paso, la rama golpeteaba produciendo un sonido de matraca. Pasé esa reja y luego vino otra… un poco de pared… después otra reja, otro poco de pared. Poco a poco un ritmo azaroso, condicionado por la aparición en mi camino de casas con rejas, fue acompañando mi silbido. Probablemente este juego despreocupado fue lo que provocó el nacimiento del instrumento del cual hablaré hoy, la tabla de lavar.
La tabla de lavar no es ni más ni menos que eso, una tabla de lavar. Para los más jóvenes o para aquellos que nunca vieron una, se trata de un dispositivo para fregar la ropa formado por una tabla con una serie de canaletas talladas en una de sus caras. Otro modelo consiste en una chapa de zinc acanalada rodeada por un marco de madera que le da firmeza y permite sujetarla. Nos vamos a detener en este último, que aparte de utilizarse para lavar la ropa, fue un instrumento muy popular en los grupos de jazz de comienzos del siglo XX. Su nacimiento se atribuye a los músicos afroamericanos de New Orleans, quienes lo incorporaron como instrumento de percusión a sus conjuntos de jazz y blues.
Para tocar la tabla de lavar el músico coloca dedales metálicos de costurera en cada uno de sus dedos, excepto en los pulgares. Con estos dedales se recorren las canaletas de la tabla produciendo un sonido similar a un güiro. Los instrumentistas consiguen desprender más sonidos de la tabla golpeando la madera del marco y frotando o golpeando la chapa en distintos lugares. En algunos casos también se le adosan trozos de metal, tapas de ollas, o asaderas, improvisando de este modo una suerte de batería casera.
Este instrumento y mucha de la música que se produjo en las primeras décadas del siglo pasado en Estados Unidos, tiene un fuerte espíritu lúdico. En los años 30, época de la llamada “gran depresión”, conjuntos como The Washboard Serenaders además de utilizar la tabla de lavar, también experimentaban con mirlitones , botellas, cordófonos caseros, etc. Pareciera que el afán de hacer música en momentos de crisis, no sólo no se detiene, sino que incentiva la creatividad.

Casos y Letras: Dennis Brutus

Por M. Emilia Sganga

Dennis Brutus nos invita a comprender que nos vamos construyendo en cada palabra y en esa identidad él elige la acción. Sus poesías son una especie de alarido colectivo, de denuncia y de lucha constante.
Nació en Zimbawe el 28 de noviembre de 1924, cuando Zimbawe aún era Rhodesia. Sus padres, ambos profesores, se trasladaron a Sudáfrica cuando él tenía cuatro años vivirá allí hasta sus 42 años y luego vendrá el exilio.
En Sudáfrica se dedicó a la docencia y al periodismo, y desde ambas profesiones luchó fervientemente contra el sistema racista del apartheid. Por entonces se dedicaba al periodismo deportivo, y comprendió que desde allí podía mantener viva su lucha. Así fue como formó la Asociación Deportiva Sudafricana, que aglutinó deportistas negros que demandaban su reconocimiento local e internacional (dado que en las ligas nacionales sólo se permitía la participación de deportistas blancos).
Poco a poco la voz de Dennis Brutus se fue convirtiendo en el frente de la campaña que llevó a que los dirigentes de las Olimpiadas prohíban la participación de Sudáfrica en competencias internacionales desde 1964 y durante casi 30 años.
Durante la década del ´60 las leyes y disposiciones basadas en la segregación racial se hicieron muy fuertes. Es así como se le prohíbe a Dennis Brutus ejercer la docencia, se prohíben así también sus publicaciones, impidiéndole al mismo tiempo que se reúna con más de dos personas a la vez. En 1963, Brutus asiste a un evento deportivo, violando aquella prohibición, y es arrestado y condenado a prisión. Logra salir bajo fianza e intenta escaparse a Alemania, pero es detenido en Mozambique por la policía portuguesa y allí es deportado a Sudáfrica. Fue condenado a 18 meses de prisión en la colonia penal de Roben Island, y alojado en la celda contigua a la de Nelson Mandela.
En esos meses de prisión se dedicó a la escritura, abandonando su anterior estilo poético lleno de giros y complejidades gramaticales. Tomará entonces formas más lineales, abandonará cualquier tipo de ornamento, y en sus poesías se dedicará a contar sus días en la prisión, su desesperación, manteniendo siempre viva su lucha y la denuncia. Será en este período cuando escriba su dos primeras colecciones de poesías Sirenas, nudillos y botas (1963) y Cartas a Martha y otros poemas de una prisión de África, obras que serán publicadas en Nigeria mientras él continúa detenido (y su obra prohibida en Sudáfrica).
Al ser liberado, comienza su vida como exiliado, y emigra a Inglaterra, donde retoma la docencia y el periodismo. Para 1971 decide trasladarse a EEUU, y desde allí radicaliza su lucha contra el apartheid. El gobierno de Ronald Reagan lo atacó y trató de deportarlo a comienzos de los años 80. No obstante, Brutus logró ganar el asilo político tras una demanda en los tribunales estadounidenses, y vivió en Estados Unidos hasta la disolución del sistema del apartheid.
Al regresar a Sudáfrica, advierte que el cambio no era lo que esperaba y así comienza a denunciar al Congreso Nacional Africano: "Salimos de nuestro apartheid para pasar al apartheid de la globalización. Estamos en un mundo donde, de hecho, la riqueza está concentrada en las manos de unos pocos; la mayoría de la gente aún es pobre… Y eso es muy llamativo en Sudáfrica… una sociedad que está diseñada para proteger a los ricos y a las empresas (…)”. Comienza así a denunciar las injusticias y atrocidades cometidas por el Fondo Monetario Internacional y por el Banco Mundial en los países del tercer mundo, incluyendo en su denuncia el grave impacto que esto traería en el medio ambiente.
Fue en diciembre de 2009, poco antes de su fallecimiento, cuando llamó a la una protesta contra la Cumbre de la ONU sobre el cambio climático en Copenhague.
Dennis Brutus hizo de su palabra su arma de lucha, en sus poesías aparece constantemente la tensión entre la ira, la ternura y la esperanza. Si bien sus formas de escritura fueron cambiando con el tiempo, lo interesante de su poesía es poder identificar en cada una de ellas una voz que grita y que al mismo tiempo llama a la reflexión.

Para los demás presos – Dennis Brutus

Vamos a hablar juntos
vamos a compartir nuestros pensamientos
recuerda nuestra común humanidad
y la voz de nuestra resolución:
vamos a seguir fuerte
mantendremos nuestro valor:
una fuerte llama arderá
en los más profundo de cada uno de nosotros
una llama de esperanza, una llama de la voluntad;
vamos a soportar.
28 de febrero 1999



Hoy pude sentarme
y escribir los versos más tristes,
de toda mi vida,
recordando esta fecha
como el día que perdí
el único amor de mi vida,
quien fue arrancado de mis brazos
por un brutal gobierno racista
y las intrigas de mis amigos
que trataron de proteger lo que ellos pensaban
era precioso en mi vida,
sin entender que me estaban robando
de mis más queridos, la posesión más preciosa
(Aunque yo no hubiera dicho que tenía la posesión).
Lo que teníamos, lo que entendíamos
fue copropiedad.

2004


Vendrá un tiempo
Vendrá un tiempo, esto creemos,
cuando la forma del planeta
y las divisiones de la tierra
Serán de menos importancia;
Estaremos capturados en la luz de la amistad
Una estrella roja de esperanza
iluminará nuestras vidas
Una estrella de esperanza
Una estrella de gran alegría
Una estrella de libertad
— Dennis Brutus,
Caracas, Venezuela, 18 de octubre de 2008

Sabores Clandestinos (Bélgica)

Según un dicho popular, en Bélgica se sirven cantidades de comida como en Alemania pero con la calidad de Francia. Por lo que se deduce que las grandes porciones son un clásico de la cocina belga. Hay quienes dicen que este pueblo está repleto de gourmandise (algo así como gastrónomos glotones) en lugar de gourmets.
El chocolate, la cerveza y la gran variedad de quesos forman parte de la tradicional cocina de este país centroeuropeo. Sin dejar de lado la ginebra, las endibias, las papas fritas y las recetas con mejillones, típicas en las mesas belgas.
Más de 80 son los tipos de quesos elaborados por este país. Entre las regiones productoras destacadas están Flandes y Valonia, que fabrican quesos de vaca como, entre otros, los Le Malmedy, Abbaye d'Orval, Fourme au Maury, Wynendale, Wavreumont, Le Charmoix; de cabra, Saint Maure Belgique; y de oveja, Baas Gansendonck. Además, el Fromage de Herve, tiene denominación de origen.
Si bien los belgas consumen todo tipo de carnes como pollo, faisán, cerdo, pescado, cordero, conejo y hasta jabalí, las carnes vacunas tienen un lugar destacado en esta cocina. La carbonada flamenca y el potaje de Bruselas son un ejemplo claro de esto. Las recetas agridulces también complementan esta extraordinaria gastronomía.
El plato nacional por excelencia es el waterzooi, que en holandés significa “lío acuoso” y es una sopa a base de pollo y crema. También se encuentran entre las recetas tradicionales el lapin à la gueuze, con conejo y cerveza, el stoemp, puré de papas y verduras acompañado con salchichas y los moules-frites o mejillones con papas fritas.
Habíamos dicho que las cervezas son una particularidad clásica de los sabores belgas. Por tanto se pueden destacar la pils, con bajo contenido de hidratos de carbono, especial para celíacos; la trapense, con mayor graduación alcohólica y la ambarina, de sabor suave, entre muchos más estilos, aromas y colores.

Para realizar el waterzooi:

- 2 presas de pollo, muslos o pechugas.
- 2 zanahorias
- 1 penca de apio
- 2 puerros
- 2 cebollas medianas
- Hierbas
- 1 diente de ajo
- 1/4 de litro de crema liquida/nata liquida
- Sal y pimienta
- 3 yemas de huevo

1- Cortar los vegetales del tamaño del diente de ajo. Las papas dejarlas enteras.
2- Rehogar las verduras en una olla junto al pollo, salpimentar y tapar con agua. Cocinar durante una media hora a fuego medio. Mijoté, como dicen los franceses.
3- Agregar las papas peladas enteras.
4- Antes de que estén listas las papas agregar en un poquito de caldo las yemas y la crema. Batir todo un poco y agregarlo a la cacerola revolviendo para que ligue.